Te pido querida mía, que me permitas vivir en paz.
Te pido protegerte, amarte, y creer en ti
Te pido ser tu sostén, tú refugio en los días más grises, y tú luz en los días de soledad.
Perdoname por desconfiar, por maltratarte, por dudar de ti.
Tu fortaleza es lo que da fruto en la adversidad, y tú armonía en los días de duro trasiego.
Tu y yo siempre juntas.
Orgullosa de quien soy.
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