Dublín
Al despertar me sentía desubicado. Aguanté unos segundos más con los ojos entrecerrados, esperando a retomar consciencia del mundo. Después, las últimas imágenes del sueño terminaron por difuminarse en la pared. El sol de marzo ya se escondía, haciendo difícil ver más que la silueta de los objetos de la mesita: Sus libros, mis gafas,...