Ultimas luces del fin de un mundo
Aquella tarde de ventisca decidió dar un paseo por la ciudad, el viento sonaba como un llanto desatado entre medio de sus calles. Había decidido fumarse un cigarrillo en la esquina donde se entrecruzan dos calles que forman corredores de viento que superan los noventa kilómetros por hora, a un costado de la catedral de...