Perdiendo el Aliento
Al salir de la escuelita donde curso tercero de primaria, de regreso a casa, siempre camino deprisa, ya que mamá, que me recogía hasta hace un año, un día dijo: —Ya eres grande. Tienes que venir solo a casa. Desde aquel día, cuando toca el timbre de salida, me pongo mi mochila. Una de esas...