Libre albedrío
–¡Mirad allí! –exclamó Tito al volante de su R5. Tanto Lolo como Quique se inclinaron hacia adelante: se trataba de la silueta de una población bajo los relámpagos que encendían el cielo. Animados, se removieron en sus asientos. Los faros del R5 se ensartaron, como lanzas lumínicas, en la niebla que exhalaba la calle principal...