EL KIOSKO DE DOÑA LEOPARDA
Todos salíamos del colegio chillando, desaforados, corriendo para ver quién era el primero en llegar al kiosco de doña Leonarda. Empujones, gritos y manotazos era lo que había en ese kiosco gris de doña Leonarda, su dueña. La vieja mujer nos miraba a través de la ventana con sus ojos fijos en nosotros. Ojos amarillos...