Crónica de un viaje sin retorno
La vi trepar el sendero del Cerro, serena y pensativa. Desde las sombras de un molle me refugié para que no me viera. Decidí seguirla. A cada paso de ella me movía sigiloso, como animal al acecho. Esperé el momento justo, eligiendo el lugar perfecto para cometer el crimen. Las “estaciones del vía crucis” cargan...