De lo poco a lo mucho, no de lo mucho a lo poco.
Hace unos días, vino un señor mayor a mi bar a pedir trabajo. No era tan mayor, que no pudiera trabajar. Era mayor, porque sus ojos escondían una gran historia. Seguro, que a lo largo de su vida ha salido de situaciones peores de la que se encuentra. Su mirada era limpia con una sonrisa...