El usurero.
No presta dinero, ni concede favores a un precio desorbitado. Su talento es su perdición, su avaricia el eterno castigo de nunca conformarse ni tampoco parar. Antes era normal, como cualquier otra persona vulgar y simple. No tenía maldad ni rencor, perdonaba todo y a todos sin importarle nada. Hasta que ese fatídico día, alguien...