Gorgorito, la bruja y la niña
―¡Eh, señor! ―¿De dónde me llaman? No veo a nadie. ―Soy yo señor. Sí, la niña, la estatua. No se alarme. ―¡Pero no es posible que me hable una estatua! ―Usted perdone, pero sí que es posible. Si llevara como yo llevo aquí, años y años, también acabaría por hablar, e incluso salir corriendo....