Pensamos mucho y sentimos poco
Una tarde de aquellas, en la que el sol calienta, pero no estorba, nos juntamos después de tanto tiempo. Llegué más temprano por si acaso el transporte se atrasaba. Unos minutos después arribó ella. Lucía tan hermosa y encantadora, como de costumbre en su forma. Al tener el tapabocas, resaltaban más que nunca sus luminosos...