Desencuentro
Tus besos me sabían a chocolate. No podía parar de saborearlos; sentíamos el imperioso deseo de ser uno. La vida con sus obligaciones no nos daba tregua y se empeñaba en separarnos. Conseguimos burlarla y nos acomodamos a sus sobresaltos. Dejamos de ver a nuestros amigos, eran veneno para nuestra unión. Los años se encargaron...