. “Cataclysmus”
El respeto y la amabilidad eran moneda corriente en nuestro vínculo. Reíamos, hablábamos, nos escuchábamos. Recuerdo que nuestras pupilas se dilataban, como intentando capturar las imágenes de esos momentos en mil fotogramas. ¡Cuánto disfrute! Tu sonrisa amplia, de oreja a oreja, y tu voz segura, hipnótica, para mí, me acompañaban por varios días, cuando ya...