ALBERTO Y YO
Cuando me enteré de la enfermedad de Alberto no pude evitar ser pesimista, recordé a Reyna dentro del ataúd con una bola de algodón en cada fosa nasal. La historia se repetía nuevamente, aunque en esta oportunidad el escenario era totalmente distinto: no había un progenitor que poseyera tierras ni ganado vacuno para costear el...