Cárcel inmediata
La rubia se hizo esperar. La noche del billar, entre platos de comida a medio comer, entre famélicas charlas de cansancio, la rubia decidió esperar. Yo la seguí. Sabía que me aguardaba su talismán de hielo, su tremenda posibilidad de frío y calor. Cuando todos se despidieron, ella y yo sugerimos que íbamos a jugar...