Telaraña
Cuando empezaron los disparos nos refugiamos en las habitaciones de los pequeños. Todos menos los dos vigilantes, que se quedaron detrás del portal, con las armas cargadas. Las habitaciones de los pequeños –ustedes sabrán, sobre todo los de entre ustedes que se han llevado algún bebé– eran dos grandes salas contiguas y comunicantes, así que...