Tarde
La eternidad suele durar sólo un momento. Desde aquél andén pasó la única certeza de que siempre estuve equivocado: mi tren.
club de escritura Fundación Escritura(s)-Fuentetaja
701participaciones
Cuentos para el andén: convocatoria abierta de Microrrelatos Una convocatoria abierta para elegir a los 3 microrrelatos invitados que formarán parte del número de octubre 2013 de la revista Cuentos para el andén.
Ya tenemos el resultado del concurso:
GANADOR: Peces, presentado por Elena García Sánchez
FINALISTA: La Estrella del Norte, presentado por Daniela Rafael
FINALISTA: Último aviso, presentado por Teresa Garrido Pellicer
La eternidad suele durar sólo un momento. Desde aquél andén pasó la única certeza de que siempre estuve equivocado: mi tren.
Suena el teléfono insistentemente. Quién diablos llama? Son las 6 pasadas. Justo hoy quería dormir un rato más después de la cena de la Ceremonia de Inauguración del Sistema. Que golpe de gracia a la oposición! Nuevo sistema ferroviario, primera generación, tecnología de avanzada. Así tenemos aseguradas las elecciones próximas. Levanto el tubo. Es mi...
Desde aquel anden, una gran mirada, abriendo la gran pantalla del recuerdo.Aquel 3 de Mayo, cuando la pasión pura estremeció las fibras mas escondidas de ser, de permitirse vivir un momento prohibido, prohibido de las palabras «tu debes ser el ejemplo de todos. Triste Valentina, se veía bajar del tren, desde el anden cómplice del...
El hombre de boina rasgada debía salir de su casa a las 16 horas, cortar un racimo de cardones y envolverlos con papel húmedo, dejar sobre la mesa del recibidor una carta con sus últimas palabras de despedida y a su vez, con tono amoroso, pues no había sido el mejor hombre. Todo lo...
“Mi Amor en Paris» Por: Leticia Ontiveros Moreno<?xml:namespace prefix = o ns = «urn:schemas-microsoft-com:office:office» /> 2008, año que por primera vez viaje a Paris, fue ahí desde el andén del tren te vi, la tierna mirada de tus ojos triste, el azul profundo que incitaban a verte y sentirte en lo más profundo del corazón,...
CHUSMERÍO Maricarmen, Esther y Enriqueta parecen buenas, pero en realidad son tontas. Aún más, tienen esa estupidez maligna propia de la adolescencia deseosa de ser y no poder, cansada de no ser más y persistir. Copian de sus madres los prejuicios y de sus padres, los vicios. Se dicen amigas, pero de a dos...
María alza la mirada, mezclándose sus cabellos con el trigo febril de las cuatro de la tarde. Se ve un hilillo de humo a lo lejos, será un incendio, piensa; en esta época no es raro, y menos por aquí, con tanto pasto seco. Un sudor casi frío empieza a materializarse en pequeñas gotitas que...
Dando un viaje onírico en el remolino de mis emociones, busco, desde el Andén de la Contaminación, en todos lados y no veo ningún cartel, ni valla, ni mural, y menos un anuncio luminoso hiperbólico en pro de colgar la «Contaminación Ausente» en la Conciencia del poblado mundial, de toda una generación en su...
No pudo menos,ni más,que acariciarle la cabeza cuando al llegar cansado hacia ella,esa mañana con niebla,se detuvo ante su mirada híbrida de esperanza y abandono.Ella no lo esperaba.Ella esperaba a alguien que prometió llegar y no llegó. Aunque la ineludible soledad desde el andén le notificaba una realidad inesperada,él,el no esperado le anticipaba el comienzo...
El día amenazaba tormenta. Una señora corría tras su sombrero en el andén donde yo reposaba en un banco, con un billete de ida en la mano. Apoyé mi cabeza y cerré los ojos. Estaba cansada, el destino me la había vuelto jugar. Él se marchó sin avisar. No se presentaría a esa cita de...
Llueve y no estás. Desde el andén veo el ir y venir de los trenes. Oigo el bullicio sin escuchar realmente. Espero aquí, en un espacio abierto, entre la gente sin rostro que corre huyendo de la lluvia y el arrullo de las frágiles gotas de agua. Pensándolo bien, el tren que llega es lo...
Y llegó el momento… Tras 15 días de juegos, diversión y mucho amor, Miguel se encontraba allí, de pie, con los ojos humedecidos, viendo a Mariela partir. No entendía su tristeza, pues con tan sólo 9 años ya había visto a muchos voluntarios marchar, pero Mariela… ella era diferente. Él sabía que ella le entendía...