desde Callao
El olor a café recién hecho, la explanada de las palomas en busca de migajas de pan y el claxon de los buses hace que salga de mi ensoñación y recuerde que los horarios del tren no pueden esperar por mi.
club de escritura Fundación Escritura(s)-Fuentetaja
701participaciones
Cuentos para el andén: convocatoria abierta de Microrrelatos Una convocatoria abierta para elegir a los 3 microrrelatos invitados que formarán parte del número de octubre 2013 de la revista Cuentos para el andén.
Ya tenemos el resultado del concurso:
GANADOR: Peces, presentado por Elena García Sánchez
FINALISTA: La Estrella del Norte, presentado por Daniela Rafael
FINALISTA: Último aviso, presentado por Teresa Garrido Pellicer
El olor a café recién hecho, la explanada de las palomas en busca de migajas de pan y el claxon de los buses hace que salga de mi ensoñación y recuerde que los horarios del tren no pueden esperar por mi.
Desde el andén en que convertimos este callejón hasta la zona residencial que es ahora han pasado quince años. Nunca fue un andén, pero en nuestra juventud a todo le añadíamos un poco de magia. Ahora volveremos a encontrarnos, y mentiría si dijese que no siento un poco de miedo. La última vez que los...
Recuerdos del tiempo de los abuelos, un rancho largo, abrigo tierno, el invierno alrededor del fogón, esas lluvias con el sabor de los primero mates y tortas fritas, las primaveras con el jardín lleno de flores y los veranos rezongando por no dormir la siesta Una plaza con escuela e iglesia a un lado...
Recordar la luz de tu voz, tus actitudes pasionarias, tu mirada fuerte, dura y llena de entrega; me embadurna la paz y sigilosamente padezco y me regocijo en su mirar. Vivo intensamente el dolido instante desde el andén, pero… el recuerdo me acongoja aún más. Mis fuertes sentimientos parecieran que no te tocan...
… Cuantas veces lo he pensado y cuantas he deseado, de ella poder despertar. Estoy triste y vacía sintiendo como la negra noche acecha ante mi ventana. Desde el andén, el reloj de la estación marca la hora del regreso y mi cuerpo frío y tendido, espera ansioso ese reencuentro; sin tus caricias no soy...
Allí estaba, mirando el horizonte perdido entre las vías casi ocultas por hierbajos. Cuántos trenes vistos desde el andén. Cuántas vidas no vividas abortadas con el último silbato. Bajo el reloj de la estación, detenido en unas diez veintidós, el banco de tantas tardes se mantenía desvencijado en su lugar. Detrás, los vidrios rotos de la...
No pudo menos,ni más,que acariciarle la cabeza cuando al llegar cansado hacia ella,esa mañana con niebla,se detuvo ante su mirada híbrida de esperanza y abandono.Ella no lo esperaba.Ella esperaba a alguien que prometió llegar y no llegó. Aunque la ineludible soledad desde el andén le notificaba una realidad inesperada,él,el no esperado le anticipaba el comienzo...
Desde que te conozco llevo trabajando día y noche sin darme un respiro. ¡Me ha llevado tantos años – tantos desengaños – el cambiar todos los caminos que salen de tu casa para que, sin que te des cuenta, te lleven hasta mi puerta! Ahora que he terminado, tengo la sensación de haber perdido el...
El regreso Al final llegó al mismo sitio. Había salido de ahí hacía más de treinta años y ahora estaba sentado en la misma banca de la que se levantó para subirse al tren del tiempo y recorrer un círculo en el que cada estación en que bajó le dejó algo: una boda, un divorcio,...
En agosto, Madrid luce calcinante. Desde las cimas de Vallecas, se mira a los lejos los trenes pasar. Hoy como todos los días del último mes, Juan ha ido a la estación de Atocha. Ahí, a las cinco en punto de la tarde repitió su rutina del último tiempo. Desde un andén, su cabeza gira...
Para ti que surcas los mares, alzando con tu corazón de oro !tú bandera!. Dejamos atrás un amor inmenso que no fue, ni tu momento, ni el mío, pero no por ello, menos amor. Dejo en el jardín de tus sueños, flores de colores que alegren tu alma, unas son rojas, como la sandía...
Estoy de pié inmóvil desde el andén de mi casa, esperando, mirando el cielo como es que esa nube pequeña y gris ahora es una enorme cobija que con su sombra me acaricia el rostro y el resto de mi piel; agacho la mirada para ver pasar a una dama con su sonrisa dibujada como si estuviera...