DESDE EL ANDEN
Desde el anden vimos pasar trenes de mercancías y de pasajeros, cargados con ilusiones de mucha gente, que se arriesgaron, a veces en soledad, otras en familia, a partir, de un origen angosto y anodino hacia un destino incierto y esperanzador. El silbido estridente del revisor nos despertaba de la ensoñación en la que dormitábamos...