La estoy esperando con unos ñoquis con salsa de champiñones.

No te conozco.

Qué decir de esa sonrisa ahora que te veo.

Cara de nena.

21 años.

Te llevo ocho más.

¿Qué puedo hacer con vos?

Comemos con anécdotas tuyas. Me sonreís. Tomamos vino tinto. Me contás de tu familia.

Es tu boca, tus dientes, tu sonrisa… el tiempo pidió permiso para retirarse.

La observo y siento….

figura eterna de Dios.

o del Demonio.

Ese arito en tu labio me obsesiona.

Reí.

Yo estoy perdido en vos.

Reí.

“¿Traigo el postre?”, te pregunto.

Pienso qué gusto tendrá tu boca.

Te gusta el bombón helado.

Mordés y me mirás.

Te pido la mano para ver tus uñas tan bien pintadas de azul.

Siento la eternidad en esos dedos.

Te apropiás de mi.

Tenés 21 y yo 29.

¿no te molesta mi edad?

Te deseo.

¿Te gusta?

¿Tanto te gusta?

Disfruto todo con vos.

De la cama pasamos a la cafetería.

Mirarte y escucharte.

El deseo nos nubla.

Pero nos dimos cuenta:

es suficiente.

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