Caminemos juntos, pero no de la mano.
Era un día de verano, sin ninguna presunción equivocada. No le veía sentido alguno a vivir, de hecho, me resultaba bastante mediocre estar en este mundo sólo para satisfacer mis necesidades básicas como persona, no entiendo aquellos que le atribuyen un gran significado cósmico al hecho de estar en este funesto mundo terrenal. Faltaban dos...