El burlón japonés
Desde el primer momento adiviné en aquel maldito y elegante japonés que pretendería ridiculizarme con algún gesto malévolo, y así fue: Él lo sabía, sabía que yo me bajaría en ocho paradas: me lo notó en el andar; en el descuidado y apresurado andar, en mi soledad, en los ojos chivatos que delataban mi destino....