Días de puertas para adentro
Esta tarde observaba la calle yerma desde un plano picado entre los potes y geranios. La contemplé afinarse como un alambre sobre el que deambulaba un hombre espectral con su mascota. El silbido del viento que desmelenaba las palmeras ascendía hasta mi séptimo piso, como si afinase sus acordes en mi mente. Todo lo demás...