La Emperatriz de la Noche
-otro día, otro dólar- me dije a mi misma con un halo cansino cuando la luz solar se filtró por la ventana y comenzó a quemarme el rostro. Era un día tan hermoso, de esos días perfectos que todo el mundo (menos yo) siempre desea: un cielo azul brillante, nubes casi inexistentes, un sol tan...