El viento sopla para los hombres
Uno Esta vez regresaba caminando a su casa. Tenía que hacerlo, claro, no había otra opción. En el trayecto hubo algo que le coloreó una sonrisa. La primera desde hacía algún tiempo. Un chihuahua mini se abrazaba con ardor a la pierna de una de esas dos señoras que conversaban en la vereda. —Adiós vecinas....