Argentina, enero de 1975
La llamada fue contundente y breve. No podíamos volver a casa. La puerta destrozada, los libros revueltos y los juguetes de los niños arrojados desde el balcón a la calle. Faltaban fotos y agendas. El título de psicólogo arrancado del cuadro, el vidrio quebrado. La voz trémula advertía que los amigos, los dueños del 3CV,...