El éxodo de Harbor
Después de nuestro advenimiento turbulento los guardias nos encontraron, nos apuntaban con sus armas que parecían rudimentarias, pero realmente no sabíamos cómo funcionaban. Nosotros caminábamos, ellos nos empujaban, nuestros cuerpos cansados no toleraban más, pero era necesario sostenernos firmes. Este trayecto había sido demasiado largo, entre el cansancio y la sorpresa llegamos a la ciudad...