Mirando al mar
–Vens a fer-li un petó al pare?… Pau!. Escolta, Pau!… Aquel pequeño, de grandes ojos azules y largas pestañas negras como su densa cabellera acaracolada, no contaría más de unos cuatro años edad. Por un instante pareció avanzar, indeciso, hacia su interlocutor, con sorpresa y curiosidad, reflejada en ese rostro de querubín lleno de espesos...