EUCALIPTOS, HIGUERAS Y PINOS
Cuantos años ya sin que una mano tuya se pose en mi cuerpo. ¡Cuánto por vivir! Después de ti, crecí. La familia es el dulce cobijo que te atrapa, te suelta y sin embargo no te desprendes nunca aunque se haga inevitable la partida. No son caricias perdidas las hojas de mi árbol retorcido, mi...