un retorno imborrable
Era un día soleado de otoño. Luego de largas trece horas, sobrevolaba tierra continental, cerca ya del aterrizaje. Estaba llegando desde Argentina a Italia y eso provocaba en mí una sensación de cosquilleo semejante a la de mi primer beso adolescente. Me sentía desandando las huellas que mis tatarabuelos impregnaron muchos años atrás en ese...