El corazón de Caronte
Aquella macabra figura se aproximaba despacio hacia el viejo embarcadero. La barca fúnebre flotaba con desdén sobre las almas errantes de la laguna Estigia, las cuales se aferraban a la madera con sus huesudos dedos, tras los que se asomaban, tímidos, diversos rostros violáceos y penitentes. Casi invisible entre el rubor de la espesa niebla...