Ciego en Granada
Clic para ver Video Recuerdo que pensé que mi casa sería mi jaula, qué equivocado estaba. Encaramado a la ventana respiraba jazmines del Genil y san Pedros del Dauro, y mi mente materializó las calles que nunca vi cuando pude. Ahora, mientras lloraba lo imposible, me hacía consciente de su existencia. Granada sólo existe si...