La moscarda
El calor era insoportable. Parecía que hubieran dejado la puerta del infierno abierta. El sol vapuleaba la persiana intentando usurpar mi espacio en sombra. Y lo logró al deslizarse entre los resquicios: eran como arañazos en la penumbra. Inspiré, y el aire abrasó mis pulmones como si estuviera en el interior de una gigantesca pira....