La vida es una cárcel con las puertas abiertas
“Si yo desviara el Nilo o el Danubio de su curso, si fuera capaz de efectuar tales propósitos, no sería un crimen. ¿¡Dónde está el crimen, entonces, al desviar unas cuantas onzas de sangre de sus canales naturales!?” Con estas palabras nos daba Hume permiso para retirarnos de la partida voluntariamente, para devolver el regalo...