Ave ajena
Tardé en darme cuenta que el sol y la tarde en violeta y verde, a tu sonrisa lenta, dieron gustos febriles. Saturados abriles los azules de mi ofrenda. Entregué amigos fieles, en procesión lenta hacia tus ojos, miles. Adopté la postura de un ave de presa en una ciudad sin carne. Me poso, viejo, en...