Nada pasaría
Y del cobalto del cielo ya no surgirían los rayos solares para iluminar la calle pues la decisión estaría tomada. Al cuerpo roto se le fundiría el alma que, deshecha, invocaría al vacío. El viento de la mies reseca caería era abajo, llamaría a la puerta de la vieja casa, pasaría entre las rendijas del...