Canal Cuenca
Entré en el salón y los vi allí de pié, eran mellizos. Él, más bajito, me sonreía con unos dientes separados y diminutos. Era rubio, esbelto y con una cara de ingenuo bonachón. Ella, un poco más alta, tenía el pelo lacio y unos ojos tristes. Su mirada lincea lo escrutaba todo como si fuera...
