La llamada
La llamada Hundido, en las entrañas de un aparcamiento madrileño, en un cubículo de un metro cuadrado, más negro que el betún, así me encontré de pronto anoche, cuando trataba de llegar hasta el coche de mi hermano. De pronto, un apagón me dejó allí, en el ascensor, suspendido entre dos pisos, en la más...
