Cincuenta días de felicidad
El señor de mirada interesante y pelo entrecano, recostado en la almohada, habla con la joven rubia de mirada inteligente sentada sobre su cama. Ella, pensativa, no responde desde hace rato. —Señorita Bergman, aquel beso… —duda Mario, tras su mirada interesante— fue una exigencia del guion. Mario, que respira con dificultad tras salir de la...