EL BESO, como agua de mar
Sin el beso, me quedé. Unas anginas de verano subieron fiebre a 40. Me hubiera gustado ir. Mi primera fiesta de pueblo, la Virgen de la Bella, con quince años. Y me quedé entre las sábanas chorreando de sudor. Los años caían lentos en la adolescencia. Deseando cada día, ser mayor. Ha transcurrido mucho tiempo y todo parece que fue ayer. ¡Más todo llegó! Y pasó como un vuelo. Pegadas...