¡Arriésgate!
Algo así tuvo que pasarle por la cabeza a Marcos, cuando decidió tomar aquella decisión. Se levanto como cada mañana, un sábado más, con una taza de café en la mano y una canción en la cabeza; pero algo le había sucedido aquella noche, ni el café sabía tan fuerte aquella mañana, ni la canción...