SIN MALEZAS
Los aplausos se silencian. Las luces se apagan. La gran carpa del Circo queda desierta, sin risas, sin exclamaciones de asombro, sin algarabía. Solo, delante del espejo, va quitándose lentamente la pintura que cubre su verdadero rostro, el rostro de un luchador. Sobre la mesa de su camarín quedan abandonados la nariz roja y la...