LA NIÑA QUE SUFRIO Y LUCHO
Espero les guste mí cuento, se trata de una niña maltratada, que lucho, trabajó y no tubo infancia.
club de escritura Fundación Escritura(s)-Fuentetaja
287participaciones
El cuento contado Admisión de originales: del 28 de abril al 29 de julio (el plazo ha sido ampliado)
Periodo de votaciones: del 30 de julio al 30 de agosto
Publicación del fallo del Jurado: el 24 de septiembre
Espero les guste mí cuento, se trata de una niña maltratada, que lucho, trabajó y no tubo infancia.
«Somos la única especie que explica el mundo con historias, que las desea, las añora y las usa para sanar». —Manifiesto por la lectura, Irene Vallejo.
Había una vez un niño llamado Felipe que tenía una hermosa ranita de chapa a quien nombró Ita La ranita Ita sentada en la vereda, veía como del otro lado de la calle, saltaban chapoteaban y bailaban en un charquito unas ranas provenientes del descampado del norte, Ita tenía muchas ganas de ir a jugar,...
Tomado de . . El Pájaro Belverde, de Calvino https://www.biografiasyvidas.com/biografia/c/calvino_italo.htm
No fue un sueño. Génesis amaneció una mañana con el cabello rapado en una habitación extraña, un agudo dolor de cabeza y su brazo herido. Sin entender cómo había llegado ahí, ni como se había lastimado, miró las cuatro paredes que la rodeaban. El lugar era iluminado por una pequeña luz, las paredes eran viejas....
Hoy murió otra vez.
Indigo cayo en un profundo sueño, gloriosa clonazepam. Se desperto en un casa antigua en donde se albergaba Hooplers, un bar. De pronto lo entendio todo, esa era su porpia casa. Vida pasada? Miro sus mangas, finas. Camino al espejo del baño. Tenia visitas. Las escuchaba. Pero no se detuvose vio en el espejo para confirmar lo...
Una calurosa tarde de verano, me encontraba con mi nieto, mientras disfrutaba de una agradable taza de té. —¿Quieres que te cuente un cuento? —¡Sí, abuelita! —Escucha con atención. Este es mi regalo del Día del niño. —¡Qué bonito cuento, abuelita! Pero me dijiste que no trataba de fantasía. —Y así es, mi pequeño. La...
Mi abuela Guillermina era maestra. Le encantaba declamar poesías. Es como si la estuviese escuchando con su voz melodiosa y entonada, recitar versos y versos. Su favorita era la Sonatina de Rubén Darío. La escuché tantas veces de sus dulces labios que aún la recuerdo sin leer. Cuando cumplí los dieciséis años, mi querida princesa...