Lanzarse al agua
Era un verdadero chapucero, aunque se mostraba como un gran nadador. Tenía bañador y gafas, pero daba la impresión de que le faltara un salvavidas. Ella, quien tampoco sabía nadar, tenía una ingenua confianza en que juntos podían lanzarse al charco y luego remontar el caudal sin ahogarse. Sin embargo, él exigía mucha más seguridad...