Visión desordenada
Sergio atravesó las puertas del andén justo antes de que estas se cerrasen a sus espaldas. El olor a rojo del tren le removía el estómago. Ocupó el primer asiento que vio libre y se dedicó a observar a los otros pasajeros. Una mujer vestía de tristeza y en sus retinas se reflejaban el ennegrecido...