Una clepsidra para medir la eternidad
Sé cuál de los dos Borges escribe este texto. Del otro Borges, desgraciadamente, me llegan noticias todos los días. Pendenciero, borrachín y seductor, mancha mi nombre allá por donde va. Los bares de Buenos Aires ya no le fían. Y sé, por mi banco, que falsea mi firma y que mi cuenta tirita como si...