Relato de una biografía
Un breve relato de aquel que con sus expresiones escritas se convirtió en un hombre grato , portavoz de aquellos ignorados por el silencio y la marginalidad del saber .
club de escritura Fundación Escritura(s)-Fuentetaja
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Cartas desde el polvo Un breve relato de aquel que con sus expresiones escritas se convirtió en un hombre grato , portavoz de aquellos ignorados por el silencio y la marginalidad del saber .
Querida Mariana: Desde que te fuiste de Comala no tengo con quién hablar, y todo se me vuelve trabajo, calor, polvo y discusiones con mi madre. Menos mal que tengo a Pedrito, que cada día está más grande y precioso, y se deshace en risas cada vez que lo abrazo y lo cubro de besos....
Anita mía, querida… No me atrevía a romper este silencio entre nosotras, pero ya no aguanto más. Oigo tu canción tierna del pasado. Recuerdo tus zapatitos llenos de polvo cada vez que barrías el patio, cómo te seguían las gallinas mientras te reías. Tu lazo rojo, atado siempre demasiado fuerte. Y cómo te ponías a...
A… (¿alguien allí?): Le escribo desde este lugarcillo en el mundo, uno que parece dormido, aunque nunca descansa. Aquí, el silencio, dicen, respira. Se mete en los huesos como polvo y se queda ahí, haciendo hogar. Yo también me quedé, aunque a veces no sé si sigo siendo yo o… apenas el recuerdo de alguien...
Es la casa más meridional de Comala, la última antes del vasto trigal. En la pared, el hueco de una ventana. El viento mordisquea con tesón los muros que dejan escapar el polvo de sus adobes. Al fondo, un gigante, de espaldas, se arrastra hacia el río que sólo puede escuchar. Dentro de la mochila...
No sé si esta carta te vaya a llegar. En Comala el correo funciona medio raro: a veces las cartas llegan cuando el que las escribió ya está muerto, y otras cuando el que las recibe ya ni se acuerda de leer. Aquella mañana yo estaba sentado junto al camino, rascándome la panza y esperando...
En un lejano pueblo del sur, un hijo enfrenta la partida de su padre hacia el desconocido portal de los sueños de aquel villorio.
Padre, aunque usted no sepa quien soy, yo sí sé de usted. Me llamo Emiliano Rodríguez. No sé si su sobrina Anita le habrá dado cuenta de mí. Puede que no, pues es muchacha tímida y no querrá preocuparle. Me atrevo a escribirle para pedirle noticias de ella, ya que no sé nada desde que...
Desde Comala, no sé qué día. A quien sea que encuentre estas líneas: Vine buscando a mi padre, Juan Preciado, que llegó hasta aquí buscando al suyo, cuando yo apenas tenía un año. Y nunca más supimos de él. ¿Cómo llegué a Comala? No lo sé, no lo recuerdo, no me lo explico. Pero si...
Hijo, solo te pido que no vuelvas. Tu mamá murió; más bien se mató. Era bien fiera y bestia su voluntad, tanto así que la encontramos ahorcada con sus propias manos; se exprimió la vida del cuerpo. Nos costó desenterrar los dedos de su garganta. Con sus propias manos hizo lo que mis puños jamás...
Señor Pedro Páramo: Le escribo desde este rincón de Comala que no sale en los mapas ni en sus cuentas. Soy uno de esos que no cuentan, de los que no hacen sombra ni dejan eco. Aquí sigo, aunque a veces no esté del todo seguro de si sigo o ya me fui hace rato...