VISITANDO BENIDORM
Querida mamá: Desde aquí oigo las olas yendo y viniendo. El sol se pone, y si no miro atrás no podría afirmar en qué costa estoy. Por el día es otro mundo. Unos guiris jóvenes ponían música alta y tuve que hacer de abuela cascarrabias pidiéndoles que bajasen el volumen. Pero también tuve una buena...