No estamos vacíos
Querido futuro, te escribo desde un rincón del alma que vive en uno de esos pueblos vaciados de gente, pero no de ilusiones que todavía pasean por estas calles empedradas de pasado. Solo quiero recordarte que te sigo esperando, cómo tantas veces hemos hablado, pero parece que no te apetece venir a visitarme, cuando no...