Musa y reto.
Aquel fue un día gris lluvioso. Los minutos no dejaban frenar la gran angustia de mi alma y el deseo de nadar en el viento perdiéndome en la niebla. Nunca entenderé lo que pasó o lo que me empujó a subir esos escalones mojados y permitir desnudar mi soledad. Cargué mis recuerdos dormidos -que pesaban...